La mirada que nos ha dejado una huella más profunda, es la del recién nacido, de aquellos que habitan lo desconocido sin miedo a ser juzgados como ignorantes. La casa incierta es la cartografía de esas miradas y de los mapas que nos llegan en la aventura artística hacia lo desconocido. En la retina de nuestro primer trabajo para los bebes, "Pupila de agua" se refleja la imagen de lo que fuimos, de lo que somos o de lo que seremos, recordándonos como la gota de una lágrima que cae. Desde entonces, los bebés nos están haciendo descubrir y explorar nuevas geometrías y territorios. Nos sentimos como los antiguos exploradores, geógrafos de la mirada del ser humano cuando nace, y ese espacio tiene una profundidad milenaria, que se nos antoja como un viaje hacía los orígenes de la humanidad.

Nos hemos sentido perforados por esa escucha del alma en carne viva, que es el espectador bebé. Nos fascina ver y sentir lo que les pasa a los adultos que les acompañan. Nuestras propuestas de teatro para bebés nacen de la observación de los niños en las escuelas infantiles y en la cotidianidad que compartimos con nuestros hijos. Proponemos un acercamiento entre arte y primera infancia a través de la creación de un universo poético conjunto.